Comidas y pausas

El equilibrio no significa comer desabrido, sino comer presentes.

Nuestros ingredientes cotidianos

La comida en México es un acto social y una herencia cultural. Hablamos de las tortillas calientes, los frijolitos de la olla, el agua fresca a mediodía y la convivencia. No tienes que eliminar todo esto de tu vida para sentirte mejor. En lugar de prohibir, la clave está en cómo balanceamos lo que ponemos en el plato.

Aprovechar las verduras frescas del mercado, los nopales, las calabacitas o el jitomate le da ligereza a la comida sin perder el sabor que nos gusta.

El acto de sentarse a la mesa

Muchas veces, la indigestión o la pesadez de la tarde no vienen solo de lo que comimos, sino de cómo lo comimos. Masticar a prisa mientras revisas un reporte en la computadora hace que el cuerpo no registre la saciedad adecuadamente.

Haz la prueba mañana: si pides comida corrida en una fonda o si calientas tu tupper en la oficina, deja el celular en tu lugar. Toma esos 20 o 30 minutos solo para saborear. La digestión empieza desde la calma.

El agua a lo largo del día

Con el calor urbano y el ritmo acelerado, es facilísimo olvidar tomar agua. A veces ese dolorcito de cabeza a las 4 de la tarde no es estrés, es deshidratación. Tener un termo visible en tu escritorio o en el auto te recuerda beber agua simple de forma natural, sin tener que imponerte cuotas rígidas que terminas abandonando.

heyalus es un proyecto educativo. Estas sugerencias son de estilo de vida general, no proporcionan diagnósticos y no reemplazan las recomendaciones de tu médico o nutriólogo.