Comidas y pausas
El equilibrio no significa comer desabrido, sino comer presentes.
Nuestros ingredientes cotidianos
La comida en México es un acto social y una herencia cultural. Hablamos de las tortillas calientes, los frijolitos de la olla, el agua fresca a mediodía y la convivencia. No tienes que eliminar todo esto de tu vida para sentirte mejor. En lugar de prohibir, la clave está en cómo balanceamos lo que ponemos en el plato.
Aprovechar las verduras frescas del mercado, los nopales, las calabacitas o el jitomate le da ligereza a la comida sin perder el sabor que nos gusta.
El acto de sentarse a la mesa
Muchas veces, la indigestión o la pesadez de la tarde no vienen solo de lo que comimos, sino de cómo lo comimos. Masticar a prisa mientras revisas un reporte en la computadora hace que el cuerpo no registre la saciedad adecuadamente.
El agua a lo largo del día
Con el calor urbano y el ritmo acelerado, es facilísimo olvidar tomar agua. A veces ese dolorcito de cabeza a las 4 de la tarde no es estrés, es deshidratación. Tener un termo visible en tu escritorio o en el auto te recuerda beber agua simple de forma natural, sin tener que imponerte cuotas rígidas que terminas abandonando.